Liposucción para bellas proporciones
Líneas claras, forma esbelta: ese es el objetivo de la liposucción. Hay lugares del cuerpo a los que simplemente no se puede llegar con un cambio de dieta o ejercicio. Si no quiere soportar esta situación, la liposucción, que tiene relativamente pocas complicaciones, puede ayudarle. También se utiliza para tratar el lipedema, una acumulación de depósitos de grasa relacionada con una enfermedad que solo cubre el seguro médico después de una determinada etapa.
La liposucción se realiza bajo anestesia general o local, dependiendo de dónde y cuánta grasa se deba eliminar. A veces, la piel se tensa durante la operación. En principio, la grasa se puede eliminar de cualquier parte del cuerpo. Las áreas comunes incluyen el estómago, las caderas, las piernas o la barbilla. Existen diversos procedimientos para la liposucción, el más utilizado es la técnica tumescente. El médico tratante inyecta una mezcla líquida de agua esterilizada, anestésico, carbonato de sodio y cortisona debajo de la piel mediante cánulas finas. Después de 30 minutos a una hora, el líquido hace efecto: las células grasas se desprenden del tejido y pueden aspirarse a través de las cánulas. Luego se suturan las pequeñas incisiones en la piel. El resultado final es visible después de unas cuatro a seis semanas.
La liposucción se considera una operación muy segura y con pocos riesgos. La situación más común es que los pacientes no queden satisfechos con el resultado y tengan que repetir el tratamiento. Más graves son las molestias o el entumecimiento. Las embolias grasas o la necrosis del tejido graso, es decir, la muerte del tejido, son raras.
Para estar preparado ante cualquier eventualidad, recomendamos contratar un seguro con beautyprotect.
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