Normalmente sí, y hay una razón: no pagamos una indemnización por daños morales, sino costes de tratamiento efectivamente ocasionados. Por eso reembolsamos después del tratamiento, en cuanto dispongamos de la factura y del informe quirúrgico de la corrección. La mayoría de las clínicas, por su parte, exige el pago por adelantado.
Si excepcionalmente la clínica renuncia a ello, liquidamos directamente con ella. Y si su entidad aseguradora reclama dinero, lo abonamos si lo desea directamente a la entidad.
Lo que sí puede tener antes es seguridad: con el presupuesto sabe por escrito, ya antes del tratamiento, qué se asume.